La ruptura entre el kirchnerismo y Moyano parece no responder a una sola causa. Ante los riesgos que esta fractura entraña, y frente a una nueva realidad económica, el desafío del sindicalismo es renovarse.
La crisis revivió en Grecia viejos recuerdos. Como el de la injerencia de los aliados, cuando la Gran Bretaña de Churchill, en 1944, prefirió aplastar la Resistencia local, de izquierda, y colaborar con las milicias de extrema derecha.
La estrecha victoria del partido conservador Nueva Democracia en las elecciones legislativas griegas del 17 de junio fue ampliamente elogiada. Intransigentes, los dirigentes alemanes se apoyan en el sentimiento, muy arraigado en su población, de que los griegos abusan de la solidaridad europea y se merecen sus padecimientos.
España, “beneficiada” con un rescate financiero para sus bancos, es la última destinataria de las políticas de austeridad salvaje que aplica la Unión Europea (es decir, Alemania). Lo terrible es que los crueles sacrificios que le exigen a la población sólo servirán para hundirla en la miseria y agravar la recesión.
Con argucias contables, la mayoría de las entidades financieras ocultaron la realidad de sus cuentas, y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, disfrazó el humillante rescate de la Unión Europea a España de gran victoria de su gestión.
Suscríbase a nuestro Newsletter