La política ambiental se derrite
Por Sergio Federovisky*
La modificación de la Ley de Glaciares excede el debate ambiental o económico: es, ante todo, una disputa ideológica. Aprobada en 2010, esa norma ubicó a Argentina entre los países con alto estándar en protección de fuentes de agua. Al ceder ahora el control a las provincias, el gobierno consolida un modelo que antepone los intereses extractivos al bien común y fragmenta la protección ambiental nacional.

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La modificación de la Ley de Glaciares (1) que el gobierno derechista le concedió a los gobernadores es bastante más que una disposición normativa tendiente a brindar un presunto aliciente para el desarrollo de la actividad minera en Argentina. Puede ser considerado un asunto productivo, puede discutirse en el plano...
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